Destrucción de documentos sanitarios: ¿Cómo debe hacerse?

¿Puede haber algo más íntimo y personal que nuestra información de salud? Seguramente no. Por ello, el cuidado, mantenimiento y destrucción de documentos sanitarios son aspectos básicos en nuestra sociedad. Desde Natura Activa, vamos a tratar de ampliarte un poco más toda esta información en el siguiente post.

En un artículo anterior en este mismo espacio, ya os detallamos qué son los documentos confidenciales de una empresa y cómo identificarlos. En esta ocasión, en cambio, vamos a tratar de movernos hacia el ámbito de la medicina. ¿Cómo debe ser el procedimiento a seguir?

Lo primero que tenemos que saber es que la información de salud de las personas no es solo algo personal, sino que algunos documentos, como las radiografías, pueden estar compuestos por elementos y partículas tóxicas, muy nocivas para el medioambiente si no recibiesen el tratamiento adecuado. Por ello, aunque actualmente, se entreguen en formato digital, La originales han de contar con un cuidado específico por seguridad.

Son varias las razones que nos invitan a llevar a cabo una destrucción de documentos sanitarios. En primer lugar, dar un correcto tratamiento a toda la información de nivel básica. Es decir, aquella que contiene datos personales de identificación. En segundo lugar, nos encontramos con el cuidado y respeto a información de nivel alto de seguridad. En esta categoría nos encontramos con información relacionada con la salud y el estado de cada paciente. Para terminar, otro de los motivos para una eliminación correcta de los documentos sanitarios nos encontramos con aquellas radiografías que contienen PET y plata, muy dañinos y nocivos para la naturaleza y el medioambiente si se llegaran a filtrar en nuestra tierra o en el agua.

Por todo ello, es muy importante ponerse en manos de empresas especializadas que sean capaces de realizar una destrucción confidencial de toda la información personal, además de darle a las radiografías un tratamiento óptimo. Este, por cierto, no pasa por tirarlas a la basura normal, como tampoco a los distintos contenedores de reciclaje. Su composición, a base de metales pesados, nos invita a ponernos en manos de profesionales.

De hecho, en la destrucción de documentos sanitarios intervienen plantas especializadas donde se realiza la separación de partículas plásticas con aquellas de plata o químicas.